ROSSANA y MAXIMILIANO, viaje en pareja a Maceió

“Fue un viaje en pareja durante el mes de abril y decidimos viajar a Maceió, Alagoas”.

Sólo vieron el lugar en fotos antes y el paisaje los sedujo a primera vista. El viaje fue de acuerdo a los tiempos pactados, no hubo demora en el vuelo de Santiago a Sao Paulo y luego la escala hasta el destino final en el aeropuerto de Maceió. Llegando se instalaron en un hospedaje frente a la playa y no podía ser mejor la vista al mar, todo a mano con excelente atención y privacidad.

Ya desde el primer día la playa más cercana fue la salida inicial “¡increíbles el sol, el agua, la tranquilidad, la temperatura!” dice Rossana.
Para conocer el mayor número de lugares decidieron arrendar un auto para ir a las playas más lejanas, “el arriendo fue algo muy rápido y de verdad muy barato… uno se da cuenta lo desconfiados que podemos llegar a ser los chilenos… los brasileños te pasan su vehículo y firmas un papel donde sólo aseguran el vehículo comprometiéndote a repararlo si le ocurre algún daño ¡no hay cheques de por medio y sólo cancelas por anticipado!” relata sorprendida Rossana.

Una vez motorizados y aprovechando la buena luminosidad del nordeste desde temprano conocieron Barra de San Miguel, Pajucará, todas las piscinas naturales de la costa, gracias a la marea baja, y donde se pueden avistar peces y hasta aventurarse con snorkel, una imperdible oportunidad que esta pareja no dejó pasar. La artesanía típica “que en Brasil se conoce como -artesanato- es preciosa, cosas que nunca antes vi, colorido y con las autoras en persona en Pontal da Barra, como también la de Praia do Gunga, Praia do Francés, Barra de San Antonio”, dice Rossana.

El clima que los acompañó en el mes de abril era caluroso, “un eterno verano para nosotros los chilenos pero con humedad que refresca, nada que ver con el calor seco que tenemos en la zona central en Santiago donde vivimos. El sol fue permanente y también la lluvia con una presión atmosférica que, como resultado, nos hizo sudar todo el tiempo, creo que reciclamos todas nuestras células por eso volvimos más jóvenes”, bromea Rossana.

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Y a la hora de hablar de la gastronomía, esta pareja conoció la comida tradicional del nordeste, tanto en restaurantes como en la playa o de las calles donde caminaron. Probaron las famosas tapiocas “que es hecha de masa de mandioca, y rellena con diferentes combinaciones, algo muy suave y rico que nos gustó bastante. Puedes también comer en la calle sabores muy buenos y también en el mercado, todo es barato. Y si de restaurantes se trata también conocimos y recomendamos el Bodega da Sertao que tiene un bufete tan variado que no sabes que elegir; la pizzería en la orilla de la playa con música local, muy bella; una cosa muy especial es ir al shopping (para nosotros mall) y allá comer sushi…son muy diferentes a lo que se puede esperar, pero exquisitos… son de plátano dulce algunos de ellos y para nosotros fue una experiencia de máxima felicidad experimentar estos sabores; por último, del mercado me traje aceite de coco y a propósito quien viaje a Maceió no puede dejar de tomar agua de coco… si sales a correr y quedas exhausto recomiendo tomar un batido de açaí, una fruta brasileña que te eleva más que el mismísimo redbull”, indica Rossana.

“La gente es muy buena… siempre alegre… son increíbles los brasileños, me lo habían dicho, pero de verdad que ¡es gente especial!…y volver está dentro de nuestros planes”, concluye Rossana.

@activaeduca Rossana Astorga, Maceió, Alagoas, Nordeste de Brasil, abril 2016, Viaje en pareja.

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